DIENTES DE LECHE, ¿ES BUENO O MALO SACARLOS?

Normalmente, la presión que ejerce el nuevo diente que viene se encarga de que se caiga el diente de leche que ocupa su lugar, por lo que suelen caerse solos. Cuando está prácticamente suelto, a punto de caerse, tanto que incluso le molesta para que el pequeño coma o hable, es el momento en que se le puede quitar fácilmente.

Alrededor de los 6 años de edad es cuando empiezan a cambiarse los dientes y hasta los 12 años, cuando ya se renovaron los 20 dientes de leche, reemplazados por los 28 dientes permanentes. Desde que un diente comienza a moverse hasta que finalmente cae pueden pasar algunos meses, por lo que muchos papás no saben bien qué hacer ni cómo intervenir cuando el diente empieza a aflojarse.

Las típicas técnicas heredadas del saber popular, como el hilito para tirar del diente suelto con violencia, no suelen ser adecuadas, ya que el diente todavía puede estar bastante anclado. Sacarlo antes de tiempo puede producir una herida que se puede infectar y seguro será muy doloroso. Es mejor que cuando esté bien suelto, sea el propio pequeño quien se lo quite, pues él sentirá si le duele todavía o no.

El 99% de los dientes de leche se caen solos. Únicamente el uno por ciento restante son aquellos dientes que, aún apareciendo el nuevo, no se cae. En estos casos hay que acudir obligatoriamente al dentista (u odontopediatra por ser niños).

Nuestra recomendación es dejar que los dientes de leche se caigan solos. Ahora, si quieres apoyar en este proceso, estos consejos te pueden ayudar:

1.- Si tu niño se queja porque le molesta el diente suelto y se lo quieres tocar, siempre lávate bien las manos con agua y jabón.
2.- Si aún no está suelto del todo, entonces no estará listo para ser sacado. Lo mejor es esperar un poquito más y motivar al propio niño que lo mueva.
3.- Si está bastante suelto y evalúas que es hora de sacarlo, lo más indicado es poner una gasa alrededor del diente para tirarlo.
4.- Sugiere a tu pequeño que mueva el diente con cuidado antes de girarlo para que no sienta ningún dolor asociado con el movimiento del diente.
5.- Luego de sacarle el diente, coloca un trozo limpio de gasa en el espacio de la boca que ha quedado para detener cualquier sangrado, y ayúdalo a enjuagarse la boca después de que deje de sangrar.
6.- Y luego… A esperar al ratoncito o al hada de los dientes…

Fuente: Diario Mi Hijo Ed.35 (Publicado en el sitio Sochipe)

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