Lactancia materna, la mejor forma de cuidar a tu bebé

Ningún alimento es mejor para el bebé que la leche materna, ya que contiene todos los nutrientes que tu hijo requiere. Ésta es una de las muchas razones por las que es bueno que puedas amamantar a tu pequeño. A medida que nuestro hijo va creciendo, la leche se va adecuando a sus necesidades, además siempre está lista, protegida de gérmenes y a la temperatura adecuada.

La leche materna mantiene en óptimas condiciones el sistema de defensas del bebé, por lo que alimentarlo con el pecho también lo protegerá de enfermedades: tiene con menor frecuencia problemas respiratorios, digestivos, otitis o alergias y, en caso de padecerlos, serán mucho más leves. Y no solo eso, también favorece la calcificación de sus huesos y futuros dientes y estimula un buen desarrollo facial. Además, será más activo y tendrá un menor riesgo de desarrollar obesidad y diabetes.

La experiencia de ser amamantado le facilita a tu hijo ganar y desarrollar apego temprano, lo que le da confianza, consuelo y seguridad. Esta estrecha relación que el niño establece con su madre le ayudará en sus relaciones afectivas en el futuro ya que le entrega fortalezas psicológicas para explorar y conocer el mundo con más confianza.

Por último, la leche materna permite que tu hijo adquiera una flora intestinal, la Microbiota, que le ayudará a que su tubo digestivo y todo su metabolismo funcione de mejor manera, facilitando una mejor salud global.

¡También la mamá se beneficia de la lactancia!

Pero los beneficios no son solo para el bebé. Para ti, mamá, dar pecho te brinda también muchas y grandes ventajas:

• Facilita el proceso de apego con tu bebé y reduce los niveles de estrés gracias a la producción de unas hormonas llamadas oxitocina y prolactina, las que además disminuyen el riesgo de depresión post parto, favorecen una visión más optimista de la vida y te brindan felicidad.

• Te ayuda a recuperar el peso que tenías antes del embarazo. Se calcula que si das pecho exclusivo, quemarás unas 500 calorías extra diarias.

• La lactancia inhibe la ovulación, por lo que disminuiría la probabilidad de un embarazo muy cercano al que recién tuviste. Además, el retraso del reinicio de la menstruación te ayuda a disminuir la pérdida de hierro, por lo que tendrás menos riesgo de padecer anemia.

• Al estar la leche siempre disponible y con la temperatura adecuada, facilita el trabajo de preparación del alimento, permitiéndote tener más tiempo para ti, para el resto de la familia y amigos.

• Te protege contra la osteoporosis y los cánceres de mama y de ovario.

¿Qué es el calostro?

Se trata de un tipo de leche materna que empieza a producirse en las últimas semanas de embarazo. Será el primer alimento que tome el bebé durante sus dos a cinco primeros días, ya que a partir de ese momento es cuando la mamá empieza a producir leche madura.

El calostro es un fluido de color amarillento, más viscoso y denso que la leche materna. Constituye el alimento perfecto para el bebé durante los días justo posteriores al parto porque es rico en proteínas y células inmunológicamente activas e inmunoglobulinas, permitiendo estimular en los recién nacidos su sistema de defensas y protegiéndoles contra diversas infecciones. También contiene factores de crecimiento que ayudan a madurar el intestino de los pequeños para funcionar con eficacia y, de esta forma, estimular el movimiento intestinal del bebé. El calostro tiene factores estimulantes, hormonas y es rico en vitamina A, lo que les ayuda a proteger la visión, la piel y reducir el riesgo de infecciones.

Normalmente el calostro se produce en una cantidad menor que la leche madura, debido a que el recién nacido tiene una capacidad reducida en su estómago. Por eso mismo, el calostro es de muy fácil digestión. En esta etapa es muy importante no administrar líquidos o fórmulas lácteas a menos que exista una indicación médica, ya que la producción y maduración de la leche depende en gran medida de que el bebé sea puesto frecuentemente al pecho. Esto, porque es la succión de la mama la que permite que se produzca la liberación de hormonas encargadas de la producción y salida de la leche. Entonces, no es el color, aspecto o volumen aparente lo que debe indicar si se requiere algún complemento. Solo si hay una indicación del pediatra, de lo contrario no le ofrezcas ningún otro líquido fuera del pecho.

¿Cómo dar el pecho?

Piel con piel. Es importante que el recién nacido sea colocado encima de su madre, sin interrupciones ni interferencias, tan pronto nazca y al menos hasta que el bebé haya hecho la primera toma de pecho, e idealmente durante todo el tiempo que madre e hijo deseen.

El recién nacido tiene reflejos y capacidades innatas. Si lo colocamos boca abajo sobre el abdomen de la mamá, gracias a sus sentidos (sobre todo el tacto y el olfato), y a sus reflejos, es capaz de llegar por sí solo al pecho materno. Irá reptando hasta él, lo olerá, lo tocará con las manos y la boca y, finalmente, será capaz de agarrarse al pecho espontáneamente con la boca totalmente abierta, abarcando el pezón y gran parte de la areola.

Cuando recién nace, el bebé tiene una fase de unas dos horas en las que se encuentra muy despierto y activo. En este período la mayoría de los bebés consigue realizar su primera toma al pecho espontáneamente. Después, pasan a una fase de sueño que puede durar varias horas. Durante esta fase, no es conveniente forzar al bebé a alimentarse sino que lo que conviene es ofrecerle suavemente el pecho si ya han pasado más de tres a cuatro horas sin despertar.

A partir del primer día de vida lo habitual es que el lactante mame frecuentemente, unas 8-12 veces al día, o más. Las tomas suelen ser irregulares y más frecuentes por la noche. Sin embargo, algunos lactantes continúan muy adormilados, piden poco y maman menos de lo que necesitan. En estos casos, conviene colocarlos en contacto piel con piel, lo que ayuda a que respondan al olor de la madre y mamen de forma espontánea. En ocasiones, si ya han pasado más de tres a cuatro horas, puede ser necesario ayudarlos a despertarse mudándolos, dándoles un masaje en la planta de los pies o con una suave caricia en la espalda de abajo a arriba. Después del primer mes de vida, si el bebé quiere dormir más tiempo…permíteselo..!! ya no hay riesgo de que la producción de leche se vea afectada ni a tu bebé le va a hacer daño que pase más horas sin alimentarse.

Menú del día: ¡Libre Demanda!

Es importante ofrecer el pecho siempre que el bebé lo requiera y todo el tiempo que necesite. A eso se le llama “Libre Demanda”. De esa manera estaremos seguros de que recibe todo lo que necesita: unas veces será alimento, otras calor, cariño o sensación de protección. El principal estímulo para la producción de leche es la misma succión del niño y el vaciado del pecho. Por ello, cuantas más veces mame, más cantidad de leche se producirá. En el fondo, la leche no se gasta, y cuanto más tome el bebé, más leche produce la madre.

Los signos más precoces de hambre son el cabeceo, sacar la lengua, llevarse las manos a la boca… Ese es el momento ideal para ponerlo a mamar. No es bueno esperar a que llore para ponerlo al pecho, ya que el llanto es un signo tardío de hambre y puede no ser fácil que se agarre al pecho hasta que se haya tranquilizado. El recién nacido sano que mama adecuadamente y a libre demanda, no necesita otros líquidos diferentes a la leche materna.

Dar pecho no duele: asegura que tu bebé aprenda un buen agarre. Si el bebé está bien acoplado, la lactancia no debería doler. La mayoría de los problemas se deben a errores en la técnica de lactancia por una posición inadecuada, un agarre incorrecto o una combinación de ambos. Una buena técnica de lactancia evita la aparición de complicaciones como grietas y dolor, vacía correctamente el pecho y permite una producción de leche adecuada para cada bebé.

Para lograr un buen agarre es importante que todo el cuerpo del bebé esté enfrentado a la madre, y que al abrir la boca introduzca gran parte de la areola, especialmente por la parte inferior (donde tiene la barbilla) para que al mover activamente la lengua y hacer presión no lesione el pezón. Los signos que nos indicarán un buen agarre son: que el mentón del bebé toca el pecho, que la boca está bien abierta, el labio inferior está evertido (hacia afuera) y las mejillas estén redondas o aplanadas (no hundidas) cuando succiona. Además, se tiene que ver más areola por encima de la boca que por debajo.

De la lactancia al alimento no lácteo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva (es decir, sin agregar agua, jugos o fórmulas lácteas), hasta los 6 meses de edad y complementarla con una alimentación no láctea adecuada, hasta los dos años de vida o más. Ahora bien, madre y bebé deben decidir hasta cuándo mantener la lactancia. Dar el pecho más allá de los dos años de edad del lactante, aunque es poco frecuente, puede seguir siendo beneficioso para ambos.

A partir de los 5 a 6 meses, la mayoría de los lactantes se mantienen sentados con ayuda, empiezan a mostrar interés por otros alimentos, son capaces de expresar con gestos el hambre y la saciedad, y han perdido el reflejo que les hace echar productos más enteros fuera de la boca. Todo ello indica que el bebé está preparado para tomar otros alimentos. Por otra parte, a partir del sexto mes de vida los bebés empiezan a necesitar más de algunos nutrientes, y pueden empezar a quedar con hambre solo con la leche materna. Por eso se recomienda complementarla con otros alimentos, pero la alimentación básica del lactante debe seguir siendo la leche materna.

Es aconsejable ofrecer al principio cantidades pequeñas de otros alimentos y poco a poco ir aumentándolas. Sigue las recomendaciones de tu pediatra para ir introduciendo los alimentos nuevos, especialmente si hay antecedentes de alergias. Al ir ofreciendo gradualmente los alimentos habituales de la mesa familiar, procura incorporar a tu niño a una dieta sana y variada.

El papá y la lactancia

Aunque sólo la madre puede dar el pecho, la contribución del padre es muy importante. Es aconsejable que ambos, papá y mamá, tengan información sobre la lactancia y el comportamiento del recién nacido, por eso es bueno que los papás también pregunten sus dudas al equipo de salud en los controles que hagan al niño.

Durante los primeros días muchas mujeres tienen dudas sobre su capacidad de dar pecho. El apoyo emocional que da el padre, o la pareja, en esos momentos es fundamental para dar confianza y tranquilizar a la madre. El papá también puede ocuparse de algunas tareas domésticas para alivianar el trabajo de la madre, como el cuidado de los otros hijos, cambiar pañales, bañar al bebé, sostenerlo, tranquilizarlo o disfrutar del contacto piel con piel con la guagua mientras la mamá descansa. Esto último suele ser muy placentero para ambos y permite establecer y fortalecer importantes vínculos emocionales para toda la vida entre padre e hijo o hija.

El papá también juega un papel importante como filtro o amortiguador de los comentarios torpes o negativos que, habitualmente sin mala intención, hacen otras personas, y que a veces pueden dañar la confianza de la madre en sus propias capacidades. También puede ocuparse de las visitas que en ocasiones cansan a la madre durante los primeros días de vida del pequeño, asegurando la tranquilidad, intimidad y confort que toda mamá necesita al amamantar.

Pero sobre todo, el padre o la pareja de la madre debe mantener una actitud de cariño, de preocupación y de amor hacia la madre, facilitando que la madre se siga sintiendo querida, linda y apoyada, lo que no solo ayuda al bienestar de la mamá, sino que impacta positivamente en el ambiente en que el bebé se cría, apoyando su buen desarrollo.

10 PASOS PARA LACTANCIA MATERNA EXITOSA, DE UNICEF

Estas son recomendaciones para los equipos de salud, pero es bueno que como padres los tengan en cuenta para exigir sus derechos a ejercer lactancia materna de la mejor forma posible desde el nacimiento:

1. Disponer de una política por escrito relativa a la lactancia materna que sistemáticamente se ponga en conocimiento de todo el personal de atención de la salud.
2. Capacitar a todo el personal de salud de forma que esté en condiciones de poner en práctica esa política.
3. Informar a todas las embarazadas de los beneficios que ofrece la lactancia materna y la forma de ponerla en práctica.
4. Ayudar a las madres a iniciar la lactancia durante la media hora siguiente al alumbramiento.
5. Mostrar a las madres cómo se debe dar de mamar al niño y cómo mantener la lactancia incluso si han de separarse de sus hijos.6. No dar a los recién nacidos más que la leche materna, sin ningún otro alimento o bebida, a no ser que estén médicamente indicados.
7. Facilitar la cohabitación de las madres y los lactantes durante las 24 horas del día.
8. Fomentar la lactancia materna a libre demanda.
9. No dar a los niños alimentados al pecho chupadores o chupetes artificiales.
10. Fomentar el establecimiento de grupos de apoyo a la lactancia materna y procurar que las madres se pongan en contacto con ellos a su salida del hospital o clínica.

Fuente: Diario Mi Hijo (Publicado en el sitio Sochipe)

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