¿Qué es el “Control Sano” y cuál es su importancia?

¿Solo es necesario llevar a nuestros hijos al doctor cuando están enfermos? Por supuesto que cuando algo no va bien en nuestros pequeños, se debe acudir al pediatra, pero, aunque parezca innecesario, es fundamental controlarlos
cuando están sanos, periódicamente. El control de salud en la infancia es la instancia en que se vincula al niño, padres o cuidadores, con los profesionales de la salud, un servicio que se entrega a todos los niños y niñas de 0 a
9 años y que, cuando es rutinario, se denomina “control sano”.
La medición del peso, talla y perímetro cefálico del menor, la evaluación de su desarrollo psicomotor, el calendario de vacunas, así como orientar a los papás sobre los distintos aspectos del crecimiento infantil, son algunas de las
actividades que se realizan durante el control del niño sano. En estas visitas, es el momento de resolver dudas sobre las necesidades nutricionales y emocionales del pequeño, averiguar algunos tips que ayudarán a los padres a prevenir accidentes caseros, y cualquier pregunta necesaria para que todo ande bien con los niños.
El primer control se hace en la maternidad, en el momento en que nace el bebé. Se observa que no tenga  malformaciones ni enfermedades, se le aplica su primera vacuna (la BCG contra la tuberculosis), se realiza examen de detección precoz de problemas auditivos y se continúa con la estimulación de la lactancia materna que se inició durante el embarazo. A la semana, se acude nuevamente al pediatra para evaluar cómo evolucionó en esos primeros siete días. Además del peso y la talla, se revisa que no existan malformaciones congénitas ni problemas oculares, auditivos o cardíacos. Con los datos de su peso y talla comienza tomar forma su curva de crecimiento. Con ella
se puede determinar si el niño crece en forma normal. Además, se refuerzan las normas de crianza, higiene, se fomenta el sueño y se estimula el pecho a libre demanda.
El control sano se efectúa con distinta periodicidad dependiendo de la edad del niño. Los primeros 6 meses los controles se realizan con mayor frecuencia, idealmente cada mes, porque el riesgo de enfermedad es mayor. Durante el examen también se chequean los hitos del desarrollo psicomotor del pequeño que son su
capacidad de desarrollar ciertas tareas definidas de acuerdo a su edad, como levantar la cabeza o sonreír, y a los papás se les dan consejos sobre cómo estimularlo y a qué elementos estar atentos. Los primeros meses, sobre todo si es la primera guagua en la familia, se refuerza a los papás para que capten las señales que envía el bebé y así generar un buen apego entre ellos. También se les enseña a detectar los síntomas de enfermedades o dolencias comunes para que sepan diferenciar cuándo pueden manejar la situación por cuenta propia y cuándo es necesario
llevarlo al médico o a la urgencia. Después de los seis meses, el control se realiza, en general, cada dos meses. Hasta esta edad se aconseja la lactancia materna exclusiva. Ahora empieza la introducción de nuevos alimentos y la curva de crecimiento ya no es tan rápida como antes. Se sigue evaluando el desarrollo psicomotor y se comienza a vislumbrar el carácter del niño por lo que es importante reforzar el establecimiento de estilos de crianza
adecuados. Se refuerza los hábitos incipientes de higiene dental y se refuerza la instauración de hábitos nutricionales adecuados. Desde los 12 meses hasta los dos años, el control se realiza, en general, cada tres meses.
Poco después del año la mayoría comienza a caminar, por lo que en esta etapa se informa sobre la prevención de accidentes que pueden ocurrir cuando el pequeño es capaz de desplazarse por sí mismo. Además, se hace la modificación de la consistencia de los alimentos, porque el niño ya puede comer lo mismo de las comidas familiares. El aseo dental es importante, así como la pesquisa precoz de defectos en la marcha.
Después de los dos años el control sano se realiza, en general, cada seis meses; a esta edad disminuye la asistencia al control de urgencia ya que el sistema inmunológico del niño está más desarrollado y, por lo tanto, ya no se enferma tan frecuentemente. Esta edad coincide muchas veces con la llegada del hermano, por lo que el apoyo a la familia, con consejos de crianza, pueden ser muy útiles. Los controles de la etapa preescolar son importantes porque se evalúan las habilidades visuales, auditivas y motoras que ayudarán en el posterior aprendizaje a leer. Al inicio de la etapa escolar se chequean entre otras cosas los hábitos de alimentación porque muchos menores tienen tendencia al sobrepeso, que de ser mantenida acarrea problemas cardiovasculares en la etapa adulta. A esta edad la evaluación de columna es muy importante. Paralelo a este control, está el Calendario de Vacunas del Programa Nacional de Inmunizaciones y el Control con Enfoque de Riesgo Odontológico, que busca prevenir los trastornos de la salud dental. El programa de control del niño sano realizado en consultorios termina cuando éste cumple 9 años. Sin embargo, la Sociedad Chilena de Pediatría recomienda que continúe al menos una vez al año hasta los 18 años para no pasar por alto ninguna patología importante y conductas asociadas a la adolescencia, a las que hay que estar atentos.

 

Rescatado de: http://www.sochipe.cl/ver2/mihijo/43.pdf